¿Sabía que la textura, claridad, flexibilidad y duración de la salud de su piel dependen en gran medida de su limpieza? Sea usted mayor o joven, hombre o mujer, puede hacerle un gran favor a su piel limpiándola correctamente.
La limpieza es sin lugar a dudas la parte más importante de la rutina de cuidado básico de la piel. La limpieza apropiada elimina las células viejas, la suciedad, el sudor, el maquillaje y las bacterias, y mantiene los poros sin impurezas para respirar libremente.
La limpieza también ayuda a la circulación y prepara la piel para recibir nutrientes y lípidos aplicados tópicamente.
Estos son los pasos para una correcta limpieza:
1. Limpie dos veces al día. A menos que haya expuesto su piel a un polvo excesivo, polución u otros agentes que la ensucien, la limpieza dos veces al día será adecuada para todo tipo de pieles. Lavarla demasiado seguido la priva de sus aceites naturales. No lavarla regularmente, particularmente antes de irse a descansar en la noche, es también muy nocivo, sino más aún.
2. Elija un limpiador apropiado para su tipo de piel. No use jabón en la piel del rostro: puede ser demasiado áspero y secante, y dañar la piel con el tiempo. Un limpiador demasiado graso puede obstruir los poros, mientras que uno muy seco puede irritar la piel. Un limpiador para piel seca debería contener hierbas y aceites hidratantes. Uno para piel grasa incluirá hierbas que balanceen la producción de aceite. La piel sensible se beneficiará con un limpiador ultra suave, sin fragancia y no irritante. Actualmente existe en el mercado una extensa variedad de productos para todo tipo de piel, que especifican para qué piel están creados y la forma de usarlos. Busque el apropiado para usted. Si ha usado maquillaje, utilice una leche de limpieza siguiendo sus instrucciones puntuales.
3. Siempre límpiese con agua tibia. El agua caliente seca y daña la piel con el tiempo, y el agua fría no disolverá ni eliminará bien la suciedad y el sudor pegados a la piel tan bien como el agua tibia.
4. Si usa esponjas o paños de limpieza facial, asegúrese de que estén limpias y suaves. Sin embargo, recuerde que no son necesarias para una limpieza efectiva: sus dedos pueden hacer el trabajo igual de bien.
5. Lave sus manos antes de limpiar su rostro, o estará llevando suciedad a su piel facial. Ate su cabello si es largo para mantenerlo lejos de su cara cuando va a proceder a la limpieza.
6. Comience salpicando agua tibia sobre su rostro y cuello.
7. Aplique el limpiador con sus dedos o una esponja suave, haciendo golpecitos suaves circulares, a modo de masaje, y moviéndose hacia arriba sobre el rostro y cuello. No friegue demasiado... el masaje suave es suficiente para mejorar la circulación y para eliminar el sudor y las células muertas de su piel. Demasiadas friegas estirarán su piel y la irritarán, especialmente la más delicada de alrededor de los ojos.
8. Enjuague con mucha agua tibia. No olvide enjuagar todo el producto limpiador de su cuello también. Los residuos de limpiador pueden obstruir los poros, atraer suciedad e irritar la piel.
9. Con delicadeza, séquese con una toalla suave. No friegue ahora tampoco su rostro. Con suaves golpecitos lo secará igual de bien, sin dañar su piel.
10. Utilice inmediatamente un tonificador líquido y un humectante apropiados para su tipo de piel, para alimentar su piel cuando ésta es más receptiva.
La limpieza es sin lugar a dudas la parte más importante de la rutina de cuidado básico de la piel. La limpieza apropiada elimina las células viejas, la suciedad, el sudor, el maquillaje y las bacterias, y mantiene los poros sin impurezas para respirar libremente.
La limpieza también ayuda a la circulación y prepara la piel para recibir nutrientes y lípidos aplicados tópicamente.
Estos son los pasos para una correcta limpieza:
1. Limpie dos veces al día. A menos que haya expuesto su piel a un polvo excesivo, polución u otros agentes que la ensucien, la limpieza dos veces al día será adecuada para todo tipo de pieles. Lavarla demasiado seguido la priva de sus aceites naturales. No lavarla regularmente, particularmente antes de irse a descansar en la noche, es también muy nocivo, sino más aún.
2. Elija un limpiador apropiado para su tipo de piel. No use jabón en la piel del rostro: puede ser demasiado áspero y secante, y dañar la piel con el tiempo. Un limpiador demasiado graso puede obstruir los poros, mientras que uno muy seco puede irritar la piel. Un limpiador para piel seca debería contener hierbas y aceites hidratantes. Uno para piel grasa incluirá hierbas que balanceen la producción de aceite. La piel sensible se beneficiará con un limpiador ultra suave, sin fragancia y no irritante. Actualmente existe en el mercado una extensa variedad de productos para todo tipo de piel, que especifican para qué piel están creados y la forma de usarlos. Busque el apropiado para usted. Si ha usado maquillaje, utilice una leche de limpieza siguiendo sus instrucciones puntuales.
3. Siempre límpiese con agua tibia. El agua caliente seca y daña la piel con el tiempo, y el agua fría no disolverá ni eliminará bien la suciedad y el sudor pegados a la piel tan bien como el agua tibia.
4. Si usa esponjas o paños de limpieza facial, asegúrese de que estén limpias y suaves. Sin embargo, recuerde que no son necesarias para una limpieza efectiva: sus dedos pueden hacer el trabajo igual de bien.
5. Lave sus manos antes de limpiar su rostro, o estará llevando suciedad a su piel facial. Ate su cabello si es largo para mantenerlo lejos de su cara cuando va a proceder a la limpieza.
6. Comience salpicando agua tibia sobre su rostro y cuello.
7. Aplique el limpiador con sus dedos o una esponja suave, haciendo golpecitos suaves circulares, a modo de masaje, y moviéndose hacia arriba sobre el rostro y cuello. No friegue demasiado... el masaje suave es suficiente para mejorar la circulación y para eliminar el sudor y las células muertas de su piel. Demasiadas friegas estirarán su piel y la irritarán, especialmente la más delicada de alrededor de los ojos.
8. Enjuague con mucha agua tibia. No olvide enjuagar todo el producto limpiador de su cuello también. Los residuos de limpiador pueden obstruir los poros, atraer suciedad e irritar la piel.
9. Con delicadeza, séquese con una toalla suave. No friegue ahora tampoco su rostro. Con suaves golpecitos lo secará igual de bien, sin dañar su piel.
10. Utilice inmediatamente un tonificador líquido y un humectante apropiados para su tipo de piel, para alimentar su piel cuando ésta es más receptiva.
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