martes 2 de junio de 2009

Acerca del colesterol

Año tras año las frías estadísticas siguen repitiéndose: las tres "C" (corazón, carretera y cáncer) siguen catalogadas como principales causas de mortalidad en el mundo. Con frecuencia se ha relacionado al colesterol con una parte de los fallos cardíacos. Pero no hay que alarmarse; si en algún análisis nos sale alto el nivel de colesterol, es bueno saber que la prevención de sus complicaciones resulta sencilla.

El colesterol es una sustancia grasa presente de modo habitual en la sangre, aunque en muy pequeñas cantidades. Su origen es doble: parte del colesterol existente en el organismo se incorpora diariamente a través de los alimentos que tomamos. Otra porción se forma dentro de nuestro cuerpo, sobre todo en el hígado.

Las funciones que cumple esta grasa en nuestra fisiología son variables y complejas; entre ellas destaca la de ser precursora de diversos tipos de hormonas y de la propia bilis.

Complicaciones graves

La cantidad normal de colesterol contenida en la sangre debe oscilar entre 150 y 270 mg/100 ml. Cuando estas cifras se rebasan existe el riesgo de que aparezcan complicaciones, como la arteriosclerosis, la más frecuente.

La arteriosclerosis es una de las típicas enfermedades propias de la civilización industrializada y occidental. Aunque su origen se relaciona con varios factores distintos - edad adulta, hábito de fumar tabaco, situaciones de estrés, alimentación rica en grasas, falta de ejercicio físico, etc. - la causa más importante de la arteriosclerosis radica en la elevación de las tasas de colesterol en la sangre.

Este colesterol sobrante se va depositando en las paredes de las arterias, endureciéndolas y dificultando la circulación sanguínea. Tanto las manifestaciones clínicas como las graves consecuencias de la arteriosclerosis dependen de la localización de los vasos sanguíneos afectados. Así, en el corazón puede ocasionar angina de pecho e infarto de miocardio; en la cabeza, trastornos intelectuales (torpeza, pérdida de memoria...), trombosis y embolias; en las extremidades, desde cansancio precoz al caminar o al hacer ejercicio hasta la temida gangrena.

Una buena alimentación

Antes de comenzar a tomar medicamentos contra el colesterol es imprescindible la instauración de un régimen determinado. Estas son algunas recomendaciones:

- Se evitará consumir alimentos ricos en grasas: leche completa y todos sus derivados, yema de huevo, carnes grasas, vísceras (sesos, riñones, etc.), mantequilla, tocino, mariscos, chocolate, aceite de coco y de palma.

- Los aceites de maíz, soja y girasol, al igual que las margarinas confeccionadas con ellos, tienen un efecto beneficioso y protector contra el colesterol.

- No se realizarán comidas abundantes ni con demasiadas calorías.

- Se evitará el consumo de alcohol y de tabaco, pues favorecen la aparición de complicaciones.

- Las personas obesas deberán perder peso, mientras que los hipertensos y diabéticos extremarán el control de sus patologías por padecer mayor riesgo de complicaciones. Las vitaminas del grupo B y C parecen ejercer un papel beneficioso y protector contra el colesterol y la arteriosclerosis.

Dosis individualizadas

Aunque en algunas ocasiones el aumento de las cifras de colesterol está motivado por determinadas enfermedades, como la diabetes, trastornos de la glándula tiroides o alteraciones del hígado o riñón, la mayor parte de las veces se desconoce cuál es el motivo de este aumento. A veces buscamos la causa en una alimentación inapropiada o en una predisposición personal o familiar.

Si bien es dieto que la dieta puede ejercer un papel altamente beneficioso en la disminución de la cantidad de colesterol contenido en sangre, los fármacos son un respaldo importantísimo en el tratamiento. Las dosis de estos medicamentos deberán ser individualizadas en cada persona de acuerdo con las cifras de colesterol y con la respuesta del tratamiento. De la misma forma, resultará conveniente que se realicen análisis de sangre periódicamente (entre dos a seis meses) para valorar las tasas de colesterol y poder modificar la medicación cuando sea necesario.

Los medicamentos utilizados contra el colesterol se dividen en los siguientes grupos:

- Preparados que reducen la absorción del colesterol en el aparato digestivo. Entre ellos destaca la colestiramina, que se une al colesterol impidiendo que se absorba, por lo que se expulsa con las heces.

- Productos que inhiben la formación del colesterol en nuestro organismo, en especial en el hígado. El ya clásico clofibrato y el moderlo alufibrato se convierten en los máximos exponentes de este grupo de fármacos.

- Compuestos que facilitan la degradación y la eliminación del colesterol existente en nuestro cuerpo. Antaño se emplearon para tal menester extracto de la glándula tiroides o incluso verdaderas hormonas tiroideas. En la actualidad se usa D-Tiroxina, un preparado también hormonal pero con menos cantidad de efectos secundarios desagradables. Sin embargo, la D-Tiroxina no debe ser utilizada por quienes padezcan del corazón, en especial si ya han sufrido en alguna ocasión una crisis de angina de pecho o un infarto de miocardio.

De la misma forma la D-Tiroxina se utilizará con suma precaución en pacientes con enfermedades del tiroides, ya que podrían ser descompensadas por tal medicamento.

- En un terreno intermedio se sitúan los derivados del ácido nicotínico, cuyo mecanismo de acción no está del todo claro. Al parecer facilita la eliminación del colesterol y le impide además formar depósitos. Lo mismo ocurre con el piridinol-carbonato, que además de reducir las cifras de colesterol protege la pared de todos los vasos sanguíneos contra la acción de la arteriosclerosis.

La clase médica sigue investigando constantemente y sacando al mercado nuevos medicamentos contra el colesterol, uno de los mayores problemas sanitarios que hay en la actualidad.

Lo que no sabe del ataque cardíaco

Gracias al desarrollo de nuevos fármacos y procedimientos quirúrgicos es posible salvar la vida de un considerable número de víctimas de ataques al corazón, así como superar el daño resultante, siempre y cuando se reconozcan y traten rápidamente los síntomas - a veces vagos - que aquellos presentan.

Todos hemos oído decir que un dolor opresivo en el pecho es el síntoma por antonomasia de un ataque cardíaco. Esto se debe a que la mayor parte de las veces, eso es lo que ocurre. Sin embargo, en 15 a 20 por ciento de los casos los ataques no ocasionan dolor en el pecho, pero producen otros indicios de que la vida está en peligro, los cuales son mal interpretados o pasados por alto.

El típico ataque al corazón obedece a que al menos una de las arterias coronarias se ha ido estrechando de forma gradual debido a la acumulación de colesterol y de plaquetas. Entonces se forma un coágulo en el espacio así reducido, el cual obstruye parcial o totalmente el flujo sanguíneo. Privado de alimentación, parte del músculo cardíaco se daña y comienza a morir. Al igual que cualquier otro músculo lastimado, el corazón envía al cerebro señales de sufrimiento, y este responde a través de las fibras nerviosas que producen dolor, lo que por lo general provoca la sensación de opresión en el pecho.

Pero a veces estas señales de dolor se confunden y pueden estimular nervios adyacentes además de los que llegan al corazón, o en vez de ellos. Así, por ejemplo, el nervio que controla el dolor en el corazón se ramifica hacia el estómago, el cuello y el brazo izquierdo. De esta manera, en lugar de producir dolor sólo en el corazón, las señales confusas pueden provocarlo en algún otro sitio.

Las consecuencias de estos síntomas mal localizados no podrían ser más serias. Sobran las razones para adoptar medidas inmediatas. El simple hecho de que los signos sean débiles no significa que se trate de un ataque leve o menor.

Hay tres indicios básicos que vuelven aconsejable tomar en serio los síntomas poco corrientes. El primero es cuando se intuye que algo anda mal, es decir, cuando el trastorno no se ha presentado con anterioridad o con tanta intensidad. El segundo, cuando no es momentáneo o pasajero. Y el tercero, cuando el malestar lo despierta a uno de noche y persiste más allá de unos cuantos minutos.

El dolor que se origina en el corazón por lo general no cede - ni empeora - con el descanso ni con un cambio de posición. Tampoco responde a los analgésicos, las compresas calientes o los masajes vigorosos. El dolor puede presentarse en forma espontánea mientras s está sentado, o puede comenzar durante la noche. Cualquiera de los dos casos es particularmente preocupante.

Los fumadores, los diabéticos, las personas mayores de 60 años y los pacientes con alta concentración de colesterol, con hipertensión arterial o con un historial familiar de padecimientos cardíacos, deben prestar especial atención a los síntomas "extraños". En todo caso, las mujeres y los jóvenes, en particular, tienden a pasar por alto estas señales. No creen que puedan sufrir un ataque cardíaco.

Las señales típicas de un ataque al corazón son:

- Sensación de opresión o dolor en medio del pecho durante más de dos minutos ("como si un elefante estuviera pisándole el pecho").

- Dolor que se extiende desde el pecho hasta el brazo izquierdo o hasta el lado izquierdo del cuello.

- Sudoración profusa, falta de aliento y fatiga, acompañadas a veces pro desmayos, mareos o náuseas.

Sin embargo, los expertos advierten que también deben prestarse atención a los siguientes síntomas, ya sea que se presenten juntos o por separado, con o sin dolor de pecho:

Indigestión

Como casi todos padecemos molestias estomacales de vez en cuando, con demasiada frecuencia hacemos caso omiso de la indigestión.

A diferencia del dolor de estómago común, la molestia en el abdomen debida a un ataque cardíaco rara vez provoca punzadas intensas, y el área no es sensible al tacto. Es más probable que la víctima se sienta "muy llena", hinchada, y puede experimentar un dolor sordo, una sensación de ardor o náuseas. Tomar un antiácido, eructar o defecar pueden proporcionar alivio parcial, pero por lo regular el malestar persiste.

La falsa sensación de indigestión en general ocurre cuando el daño se está produciendo en la pared posterior del músculo cardíaco, debido a un bloqueo de la arteria coronaria derecha. Los nervios que producen dolor en el estómago se encuentran muy cerca de los que inervan dicha pared.

Dolor en la mandíbula inferior

Se extiende por ambos lados de la mandíbula, y a veces por uno o los dos costados del cuello. En ocasiones el dolor se produce principalmente en el cuello.

Dolor en el brazo o el hombro

Aunque por lo común afecta el lado izquierdo, el dolor o la pesadez puede extenderse por los hombros hasta el brazo derecho. Rara vez se presenta sólo en este último.

Resulta difícil alza la extremidad, como si pesara más de lo normal. El dolor suele ser sordo, no intenso, y llega hasta la muñeca y los dedos. Casi siempre corre por la cara interna del brazo. Y no se puede decir exactamente dónde se localiza, como sucede con una herida.

A veces, los síntomas que se manifiestan en el brazo resultan misteriosos y confusos.

Falta de aliento

Algunas víctimas de ataques se sofocan y jadean cuando realizan un esfuerzo normal. Esta falta de aliento se describe a veces como "hambre de aire", y no desaparece con el descanso. La persona puede sentarse durante algunos minutos y aparentemente recuperar el ritmo normal, pero en cuanto reanuda la marcha se presenta de nuevo el sofoco. Este es un síntoma que con frecuencia se pasa por alto, en especial entre las personas mayores, quienes lo atribuyen a su edad.

Fatiga

La falta de aliento suele acompañarse de una fatiga que invade todo el cuerpo y no se constriñe a una zona. Si una persona se siente exhausta al subir por el mismo tramo de escaleras que antes ascendía sin problemas tres o cuatro veces al día, puede estar teniendo un indicio de un ataque cardíaco.

Hay que fijarse en lo que producía cansancio anteriormente. Si el cambio es muy notorio en poco tiempo, hay que consultar a un médico.

Atención

Es un hecho notable que hasta el 20 por ciento de los pacientes que han sufrido un ataque cardíaco "silencioso", aquel que pasa inadvertido, tuvieron síntomas previos que ni ellos ni sus médicos tomaron en cuenta. En efecto, muchos sobrevivientes informan haber sentido que "algo andaba mal" semanas, días u horas antes de que se produjera el ataque.

Si usted siente que algo no marcha bien, busque ayuda. Usted conoce su organismo. Sabe cuándo se siente "raro", y es quien mejor puede juzgar cuándo requiere ayuda.

Si usted o un conocido suyo padece cualquiera de estos síntomas, ¿qué debe hacer? primero, coinciden todos los expertos, obsérvelos con cuidado. Si los síntomas persisten más de 15 o 20 minutos, solicite asistencia médica, por leve que parezca la molestia o por avergonzado que se sienta al describirla. Se pierden vidas porque las personas temen dar una señal de alarma falsa. Póngase usted en manos de profesionales lo más pronto posible.

Hoy en día es mucho lo que se puede hacer para minimizar el alcance y las complicaciones de un ataque cardíaco, incluida la muerte. Pero los tratamientos modernos funcionan mejor cuando se aplican pronto. Doce horas son probablemente el límite; lo ideal es tratar al paciente antes de que pase una hora. Por desgracia, muchísimas gente no toma medidas en el momento oportuno y se cierra esa ventana de esperanza.

La mejor arma que tenemos es el tiempo. Si una persona reconoce oportunamente los síntomas iniciales y solicita ayuda médica a tiempo, las probabilidades de que tenga una vida larga y fructífera aumentan enormemente.

La batalla contra las alergias

Sea por el polvo, el polen o distintos tipos de comidas, muchas personas hoy son susceptibles a las alergias. La alergia es una reacción del sistema inmunológico a ciertos tipos de sustancias, que son llamados alergenos.

Cuando la persona con una alergia, por ejemplo al pelo de algún tipo de animal, entra en contacto con el alergeno, su cuerpo experimenta diferentes tipos de reacciones. Dependiendo del tipo de alergia, la persona puede sufrir erupciones, dificultades para respirar, estornudos, mucosidad exagerada, ojos llorosos o evacuación intestinal involuntaria. En los casos más extremos de ataques alérgicos, la persona puede sufrir un shock anafiláctico y esto puede incluso causar la muerte.

¿Cuáles son los síntomas de una alergia?

Los ataques de alergia varían en síntomas y grado. Los síntomas de alergia leve se ven usualmente en un área específica y no se extienden a diferentes partes del cuerpo. Esto es indicado por una erupción, picazón, ojos llorosos, estornudos incontrolables o hinchazón del área afectada.

Los síntomas moderados incluyen reacciones alérgicas que se esparcen a todo el cuerpo. Esto es manifestado por picazón, entumecimiento, movimiento intestinal involuntario o dificultades para respirar.

Una reacción alérgica severa es llamada anafilaxia. Es un estado de emergencia riesgosa cuando la reacción del cuerpo al alergeno es rápida, súbita y no ataca sólo a un área del organismo. Estos síntomas alérgicos pueden comenzar con una picazón persistente, seguida por dolores abdominales, vómitos y urticaria. Los mareos o confusión también pueden ser síntomas de la anafilaxia y causan una caída rápida de la presión sanguínea.

Estos síntomas alérgicos pueden aparecer en diferentes partes del cuerpo:

- Ojos: enrojecimiento, picazón y lágrimas.
- Nariz: inflamación de las membranas mucosas resultando en goteo nasal y estornudos.
- Pulmones: contracción, sibilancias y dificultades para respirar, que en ocasiones son signos de asma.
- Oídos: inflamación, un dolor leve e incluso deterioro temporal o pérdida auditiva.
- Piel: picazón, enrojecimiento e inflamación del área afectada.

Tratamiento

Hay tratamientos que dependen del tipo de alergeno a que la persona es susceptible. Para un alergeno aéreo como el polen, el pelo animal, el moho y el polvo, entre otros, medicinas como un spray nasal, inhaladores, descongestivos o antihistamínicos pueden ser suficientes para dar un alivio inmediato de los síntomas. Las gotas para ojos también se pueden usar si el enrojecimiento o picazón se vuelven persistentes.

Para un alergeno ingerido tal como el producido por ciertos tipos de comidas, el mejor tratamiento es evitar ese tipo de alimentos en adelante. La alergia alimentaria puede producir jadeo, urticaria, goteo nasal, hinchazón de la zona de la boca y, a veces, dificultad para respirar. Para las erupciones se aplican algunas cremas en la piel y esto mejora la situación. Los antihistamínicos también reducen los otros síntomas.

Hay personas con alergias a ciertos tipos de drogas o picaduras de insectos. Usualmente, reciben como tratamiento una inyección de epinefrina (adrenalina) administrada por un doctor. Esto revertirá inmediatamente los síntomas alérgicos y salvará al paciente.

La mayor parte de las medicinas para alergias se pueden comprar sin dificultades en una farmacia local. Pero antes de adquirir una, asegúrese de que un doctor a diagnosticado apropiadamente la alergia a tratar. Un tratamiento incorrecto puede producir mucho daño.

¿Cómo nos protege la piel?

La delicada piel es mucho más que una cubierta protectora: es un órgano tan importante para la vida humana como el cerebro, el corazón y los pulmones. Presta servicios de los cuales apenas nos damos cuenta y que serían difíciles de realizar con un cuero duro y grueso.

Vea lo que sucede al cortarse un dedo. De los diminutos vasos sanguíneos de la piel brota de inmediato la sangre que expulsa la suciedad y los microbios. Después, los vasos sanguíneos se contraen, reducen la salida de sangre y pronto llena la herida un coágulo que rápidamente se endurece. Este se adhiere firmemente a los bordes y comienza a encogerse gradualmente, acercándolos el uno al otro.

En unas horas, por todos lados es invadido el coágulo por células del tejido correctivo llamadas fibroblastos, que progresivamente construyen tejido nuevo. Una vez que se ha rellenado con toda solidez la brecha, las células cutáneas superficiales comienzan a crecer, partiendo de los dos bordes, hasta que se encuentran en el centro, para dejar sólo una cicatriz finísima o absolutamente ninguna.

Cada etapa de este proceso ocurre en el momento adecuado. Recuerde esto la próxima vez que se corte o se queme y no trate de rascarse la costra. Puede interrumpir con ello fases importantes de la curación y quedar con una cicatriz innecesaria.

La piel es un almacén, de amplitud notable por cierto. Una persona que pesa unos 68 kilos lleva más o menos 11 de esos kilos en la piel, principalmente en forma de grasas y agua. Cuando el cuerpo ingiere más grasas y agua de lo que necesita, parte del exceso se deposita en la piel. Más tarde, la piel puede devolver esos materiales almacenados, a través de la corriente sanguínea, a los órganos que los necesiten. En forma semejante se depositan en la piel las sales, el azúcar y varios otros factores nutritivos esenciales.

La piel también puede proporcionar raciones sanguíneas de urgencia a órganos vitales. Suponga usted que inesperadamente lo asaltan cuando camina por la calle. Al instante sus músculos y órganos internos requieren más sangre para luchar o huir. Parte de esa sangre procede de la piel, donde los pequeños vasos sanguíneos se contraen o dejan de funcionar y los canales mayores de urgencia se abren para proporcionar un atajo rápido a la sangre que velozmente se envía a las regiones que la necesitan. Al desviarse esa sangre que ordinariamente circula a través de la piel, usted "palidece de terror o de ira".

Los vasos capilares cutáneos ayudan a mantener la temperatura normal. Cuando el cuerpo se calienta demasiado, los vasos se expanden, de manera que fluye más sangre a la superficie de la piel para enfriarse. Cuando sale uno al frío, se contraen los vasos sanguíneos cutáneos, entra menos sangre a la piel y se conserva el calor interno.

Las glándulas sudoríparas de la piel son también mecanismos reguladores de la temperatura. Cuando ésta sube demasiado, esas glándulas secretan sudor, que al evaporarse produce enfriamiento.

A la piel llega un sinnúmero de terminaciones nerviosas, algunas de las cuales responden al calor, otras al frío, la picazón y las cosquillas. Las terminaciones nerviosas dan el "sentido del tacto", notable por la forma como trabaja. Desde la primera infancia y hasta que la piel se arruga en la edad avanzada, generalmente resulta un tanto estrecha para el cuerpo, y en consecuencia está ligeramente estirada. Los cambios en el grado de esa tirantez dan la sensación de "contacto".

Así, cuando se frota suavemente con un lápiz a lo largo de la piel, no es realmente el lápiz lo que se siente sino el cambio de distensión que produce el lápiz en la piel. Puede "sentirse" el lápiz incluso cuando éste sólo toca el vello del antebrazo, porque cada pelo tocado excita algunas terminaciones nerviosas, así sea muy ligeramente.

La piel que lleva usted hoy no es la misma piel que tenía el año pasado; de hora en hora se va produciendo una muda invisible. La piel tiene tres niveles principales: una colección de capas externas llamada la epidermis, una capa media llamada la dermis y una interna o capa subdérmica. En la parte inferior de la epidermis hay una delgada lámina celular donde se efectúa la mayor parte del crecimiento cutáneo. Cada célula de esta hoja se subdivide de tiempo en tiepo, formando nuevas células que se agrupan lentamente y van ascendiendo a la superficie. El viaje puede durar semanas. En el camino, cada célula muere y su exterior se desintegra en escamas microscópicas.

Unas 20 o más capas escamosas forman la superficie de la piel. Esos fragmentos invisibles de células muertas se desprenden constantemente y son reemplazadas. Si se raspa la superficie de la piel en tal forma que pierda sus diminutas escamas con mayor rapidez de lo normal, las nuevas células se forman a triple o cuádruple velocidad. La capa escamosa externa es más gruesa en las yemas de los dedos, las palmas de las manos y las plantas de los pies. Si en un punto hay frotamientos demasiado frecuentes, la piel forma un callo, una acumulación de escamas duras, muertas. Las quemaduras solares intensas aceleran la muda de la piel y producen un despellejamiento visible.

Las variedades de color de la piel humana dependen principalmente de la cantidad de un solo pigmento llamado melanina. Por lo general el cutis más oscuro tiene más melanina. Sólo un gramo aproximadamente de melanina diferencia la piel humana más negra de la piel de un albino, que carece totalmente de pigmento.

La piel humana se mantiene sana por medio de una sustancia grasa llamada sebo, que segregan millones de glándulas localizadas cerca de las raíces del vello. Al llegar a la superficie cutánea, el sebo forma con el sudor una mezcla protectora que mantiene la piel húmeda y flexible. En climas muy fríos la sustancia sebácea se congela antes de salir a la superficie y la piel se reseca y agrieta. En algunas personas hay sobreproducción de sebo y el cutis es excesivamente grasoso; en otras se produce poco sebo y la piel es demasiado seca.

¿Alguna vez ha dicho usted: "Me asusté tanto que se me pusieron los pelos de punta"? Tal vez sucedió precisamente eso. Unidos a los finos vellos que crecen en la mayor parte del cuerpo hay músculos diminutos que, al contraerse, pueden producir la "erección" del pelo.

En la piel se producen cambios notables con la edad. El niño recién nacido está arrugado porque su piel todavía es demasiado grande para él. Al irse llenando su cuerpo, las arrugas desaparecen. A partir de entonces, innumerables fibras elásticas encajadas en la piel la mantienen lisa y convenientemente tensa. En la pubertad, las hormonas sexuales estimulan un rápido aumento de la producción sebácea que puede llegar a cerrar los poros y ocasionar erupciones durante la adolescencia. Más tarde, las glándulas sebáceas vuelven a reducir su actividad y la piel se limpia. En la edad avanzada, disminuye considerablemente la producción de sebo y las fibras de la piel pierden mucho de su elasticidad. El resultado es una piel floja, arrugada y seca.

La piel es un órgano estrictamente personal; nadie tiene una piel exactamente igual a la de otra persona. Un ejemplo de esta individualidad es el trazo de las huellas digitales, que nunca duplica el de nadie más. La piel de una parte del cuerpo puede trasplantarse con todo éxito a otra parte del mismo cuerpo, pero si se injerta en otra persona sólo sobrevive temporalmente, a no ser que se trate de hermanos mellizos idénticos.

No obstante, en los casos de grandes quemaduras, la piel tomada de otra persona puede ser útil para el proceso curativo. Esta piel "prestada" sólo sobrevive unas cuantas semanas, pero ese tiempo es suficiente para proteger los tejidos subyacentes contra la infección y la pérdida de líquidos durante el período de mayor peligro.

Primeros auxilios para quemaduras

Según la severidad del daño recibido, se pueden aplicar algunos pasos de primeros auxilios para ayudar a disminuir el dolor de la víctima quemada. Aprenda qué hacer para estar preparado/a en el caso de que ocurra un accidente de este tipo en su familia.

Si por desgracia sucede, intente mantener la calma y seguir estos consejos para que el alivio llegue lo antes posible.

1. La primera regla de los primeros auxilios respecto a quemaduras es sacar a la víctima de la fuente de quemazón. Si la persona tiene fuego encima, entonces debe tratar de apagar las llamas con una manta o con agua. Si se está quemando por una causa eléctrica, apague o desconecte la fuente de poder.

2. Sea muy cauteloso/a cuando ayuda a una víctima de una quemadura eléctrica o química. Usted debería cortar la fuente eléctrica cuando es seguro hacerlo. Por otra parte, debería prevenir su exposición a químicos usando guantes y/o barbijo cuando asiste a una víctima quemada por este tipo de sustancias, o cuando manipula sus ropas.

3. Evalúe la extensión de la quemadura recibida. Si es una quemadura menor, un cuidado casero puede ser lo único requerido. Si es más severa o se han producido otros daños, debe contactar a un profesional médico inmediatamente para una asistencia mayor.

4. En el caso de que se trata de un cuidado en el hogar, coloque el área de piel quemada bajo la corriente de agua fresca si no se ha abierto. Tenga cuidado de no romper las ampollas que puedan haberse formado, porque esto puede aumentar el riesgo de infecciones secundarias.

5. Aplique una venda estéril para cubrir la quemadura. Debe mantener esa venda limpia y seca y prepararse para cambiarla al menos una vez al día.

6. No aplique pomadas tópicas, especialmente si luego buscará asistencia médica, porque pueden interferir con el tratamiento o con el proceso natural de curación de la piel.

7. Administre la dosis correcta de un remedio para el dolor si el paciente puede tomarlo. Incluso las quemaduras menores pueden producir sensaciones extremadamente dolorosas.

Para evitar las molestias de la menopausia

Por: Centro de Diagnóstico y Salud Natural
Email de consulta: iricentro@gmail.com

Cuando la mujer deja de tener el período menstrual por más de 12 meses consecutivos, ha llegado a la menopausia, también llamada cambio de vida o climaterio, que en ningún caso debe ser considerada una enfermedad ni un proceso patológico. Se trata simplemente de una etapa más en la vida de la mujer.

Sin embargo, ella se ve afectada por una serie de trastornos físicos, fisiológicos, sociales y familiares, que le generan una mala calidad de vida, provocándole - en algunos casos-, serios problemas en su autoestima y comportamiento.

Por esto es muy importante que en la actualidad tengan y administren todos los recursos, herramientas y conocimientos que les permitan enfrentar con éxito estos cambios y disfrutar de una buena calidad de vida.

Estudios realizados por profesionales de la medicina alopática y natural en distintas universidades de Europa y Estados Unidos aseguran que es recomendable que las mujeres durante la perimenopausia y la posmenopausia mantengan una alimentación adecuada y lleven una vida sexual activa, que les permita combatir los síntomas molestos de esta etapa de la vida femenina.

Es necesario adoptar una postura resuelta para llevar una dieta orientada principalmente a mantener un peso normal, evitando así el sobrepeso y la obesidad. Se ha de restringir el consumo de grasa animal y comer frutas y verduras a diario, además de potenciar el consumo de lácteos y la ingesta de calcio para cuidar la salud ósea.

En paralelo se recomienda mantener una controlada y permanente actividad física y apartarse de los hábitos tóxicos, para prevenir en forma efectiva las enfermedades cardiovasculares, cáncer de mama y osteoporosis, entre otras patologías.

Finalmente, nuestros profesionales, con la experiencia adquirida durante años de estudios, aseguran que es muy importante que la mujer afronte este periodo con un ánimo positivo, internalizando que el final del ciclo menstrual significa un nuevo y hermoso período de su vida.

En ese sentido, una buena relación con la pareja, junto a una vida sexual activa y plena, constituye un factor de apoyo durante la menopausia, minimizando molestias como la sequedad y atrofia vaginal, entre otras.

¿Su casa le está haciendo enfermar?

¿Su casa le está haciendo enfermar?

"La polución interna está muy difundida. Es más probable que usted se enferme de polución de su casa y oficina que de la que hay en el aire afuera" - Asociación Pulmonar Americana.

Su casa u oficina puede estar haciéndole enfermarse. Nos preocupa y cuidamos bastante nuestra relación con el aire de la calle, pero hay mucho a lo que no prestamos atención en cuanto a la calidad del aire interior. Y este aire produce muchas de las anomalías respiratorias que nos aquejan.

Se cree que hasta el 30% de los edificios nuevos y remodelados pueden ser sujeto de esta clase de contaminaciones. Algunas de las causas pueden ser temporales, producidas por adhesivos, alfombras, tapicería, productos de madera, pesticidas y agentes de limpieza que pueden emitir compuestos orgánicos volátiles, incluyendo formaldehído.

Las causas del síndrome respiratorio que observamos también incluyen:

- Contaminantes biológicos: bacterias, moho, polen y virus son tipos de contaminantes
biológicos. Estos pueden criarse en agua y acumularse en ductos, humidificadores y rejillas de drenaje. También pueden encontrarse en paredes, lugares oscuros como armarios, baños, etc.

- Contaminantes del exterior: Cosas tales como gases de automóviles, de fontanería,
ventilaciones que no funcionan correctamente y pueden hacer que el aire contaminado ingrese en la casa.

- Ventilación inadecuada: Esta puede ser la causa más frecuente de contaminación hogareña. En un esfuerzo por conservar la energía, nosotros pudimos sellar nuestras casas con aislantes de distintos tipos y ventanas constantemente cerradas. Así nos protegemos del frío y el calor excesivo, pero también estamos atrapando dentro todo aquello que el aire externo y una ventilación adecuada suelen ayudar a reducir.

¿Qué podemos hacer para reducir o eliminar estos contaminantes dañinos de nuestros hogares y oficinas?

Elimine todas las fuentes conocidas de contaminantes. Quite las tejas estropeadas por la humedad; reduzca el uso de químicos con olor; utilice una ventilación adecuada; limpie con frecuencia las alfombras; revise las posibles filtraciones que producen moho en las paredes, llamando a un especialista para que las arregle, y limpie la mancha con cloro mientras tanto; haga mantenimiento adecuado a su sistema de calefacción y refrigeración; use humidificadores con luces UV para ayudar a la eliminación de bacterias y virus; mantenga sus ductos limpios para reducir el desarrollo de moho.

Ventilación: Utilice un extractor de aire en el baño y la cocina. Asegúrese de que el tanque de agua y el horno están bien mantenidos y funcionan de acuerdo a los requerimientos de ventilación del fabricante.

Limpieza: Siga las indicaciones respecto a productos químicos de limpieza. Busque productos seguros para usar en su casa.

Purificación/Filtración de aire: Hay varias formas de hacerlo. Veremos 2 aquí:

1. Hay productos disponibles para filtrar el aire en su casa. Si no se usan apropiadamente pueden hacer más daño que bien. Siempre asegúrese de seguir las instrucciones del fabricante para la limpieza y reemplazo del filtro.

2. Purificadores: Muchos de los que están en el mercado pueden ir más allá del aire que entra en contacto directo con la unidad. Suelen ser llamados ionizadores. Estos productos liberan iones activos al aire que se pegan a las partículas y las hacen pesadas, para llevarlas al suelo, quitándolas del aire. Tenga en mente el área que quiere mantener limpia cuando compre y use esta clase de productos.

La mejor forma de acción es hacer algo en vez de dejarlo todo como está. Aprenda más al respecto y busque soluciones efectivas. Mantenga siempre el equipo de su casa de acuerdo a las recomendaciones, limpie con regularidad y ventile adecuadamente.